Evangelina veía las marcas en su cuerpo después de la nueva dosis de sexo que había tenido la noche anterior con el italiano. El hombre había sido tan rudo, que había dejado múltiples marcas alrededor de sus senos y brazos.
Anderson tocó cada parte de ellos, y suspiró, «este hombre es el puto dios del sexo» Aunque no había tenido una experiencia anteriormente con otro hombre, estaba segura que Demetrio tenía sin duda, diez de diez en el área; aunque el hombre la dejaba tan exhausta que casi no p