Andrea temblaba con cada paso que daba a la habitación, no solo porque Astrid dijo que se iba a bañar con él, sino por la reacción de Amber. Él nunca había sido un hombre que tenía muchas mujeres, él nunca había sido un hombre que le gustara jugar con muchas mujeres, él no era Fernando, él era un hombre comprometido, pero, él tampoco había elegido todo eso. Se soltó del agarre de Astrid.
—Bajaré a mi despacho Astrid, ve tú a bañarte —dijo soltando el agarre de la chica.
No sabía cómo manejar la