Massimo se había quedado en Italia. Había solicitado una prueba de ADN para saber si Santino era su hijo. Estaba esperando en la sala del hospital los resultados. Su frente sudaba en el momento que el médico le entregó en sus manos los resultados. Tomó el papel con un nudo en la garganta y las manos temblorosas, aunque, pensaba estar seguro que no era su hijo, por qué según los que sabía, era que Santino era casi de la misma edad de Demétrio, solo se llevaban unos cuantos meses.
Parpadeo varias