Después de dormir a los niños como todas las noches con un cuento; se encerró en su habitación, sentía su cuerpo estremecido, su piel erizada. Era como si ella hubiera nacido para amarlo.
Resopló con pesadez al lanzarse a la cama.
—Demetrio —sonrió al recordarlo, pero luego sintió su corazón estrujarse.
—Y pensar que todo comenzó con una apuesta —recordaba esas palabras todos los días de su vida, no podía olvidar que estuvo con ella para cumplir una apuesta, una vil apuesta.
Limpió la lágrima q