Demetrio tenía una ansiedad enorme por ver a Evangelina, aunque habían pasado solo un par de horas desde que la vio en la empresa, sentía un deseo profundo por volver a verla. Lo pensó por varios minutos, y después decidió ir a su casa.
Apenas tocó la puerta, y vio a la pequeña niña, de cabellos negros y ojos azules, no supo cómo reaccionar.
La niña lo observó con detenimiento, sin dejar de ver sus ojos.
—Hola —dijo Demetrio, fue lo único que salió de sus labios
—Hola señor, ¿a quién busca? —Lau