11: Sin mí.
El murmullo de todos, colisionaba contra los oídos de Massiel. El lugar, era esplendoroso y enorme, lleno de personas, tanto así, que Massiel sintió a la ansiedad susurrándole al oído que diera un paso hacia atrás y que no se atreviera a seguir caminando hacia aquellas personas vestidas elegantemente, mientras que lo suyo rozaba lo vulgar.
No había marcha atrás, ella, obligada a caminar, se sumergió en aquel mar de personas.
No vio a Emiliano por ningún lado, en realidad, aquello fue lo mejor,