12: última vez.
Massiel miró a Inés sin alguna expresión en su rostro, cubrió sus ojos de frío, para así no revelar que se sentía por completo fuera de lugar.
Sabía que si Inés quería someterla a la peor humillación que ella había alguna vez sufrido, podría hacerlo sin algún problema, y algo en los ojos de la mujer, le dijo que no dudaría demasiado en hacerlo.
—No estabas aquí, Inés.
La tensión apenas le permitió a Massiel respirar. La voz de su jefe nunca se había escuchado tan fría. Ellos tres se transform