Capítulo 34.
Mi cuerpo se remueve y tiembla lleno de placer, mientras que sosteniendo firmemente el cabello obscuro de Jonah entre mis dedos, siento que él hace maravillas con su lengua en mi sexo, haciéndome perderme en esa maravillosa sensación de placer absoluto.
—Jonah… Jonah me vengo otra vez… —gimoteo su nombre desesperada, comenzando a mover las caderas.
Aun desde su posición, Jonah alarga una de sus manos hacia mi cuerpo, y toma uno de mis pezones entre sus dedos, estimulándolo y aumentando mi place