Capítulo 24.
No pude perder el sonrojo de mis mejillas por el resto de la mañana, incluso en la reunión que tuvimos con los directivos de la empresa yo estaba tan roja que parecía que tenía fiebre.
¿Pero cómo podría evitarlo? En mi mente seguía dando vueltas lo que Jonah y yo hicimos en el ascensor, ¿Cómo pude ser tan demente? Ah… Esto en verdad fue demasiado, no puedo permitir que algo como esto vuelva a ocurrir.
Y a pesar de mi evidente vergüenza, Jonah luce tan fresco como una lechuga, sentado en la mesa