Como estaba previsto, la Sra. GreenWood no tardó en ponerse en contacto con Clifford. Había pasado un mes y no había sucedido nada tan grave o extraño; las expectativas de la mujer eran altas para esta nueva secretaria.
Rebecca estaba nerviosa, no porque perdiera dinero o tuviera que enfrentarse a la mujer, sino porque temía lo que esto pudiera hacer a la relación de los GreenWood como madre e hijo.
Un suspiro salió de sus labios mientras estaba distraída, la alarma de su móvil la despertó de s