Rebecca estaba sentada a la mesa de la cafetería tomando su té negro mientras miraba distraída a la gente que pasaba. Apenas se dio cuenta de que una mano la tocaba en el brazo, sacándola de sus pensamientos.
- ¿Eh? - Miró al hombre de ojos grises que sostenía un café helado. - El tipo amable.
- ¿Puedo hacerle compañía? - Arthur sonrió amablemente y solo recibió una inclinación de cabeza, un poco sorprendido por el silencio de la rubia. - ¿Le ha pasado algo a su hijo? Parece distraído.
- No, gr