GABRIELA
—¿Realmente se acabó?, ¿Ya no tenemos que fingir?.
Pregunto viendo cómo ellos son subidos entre gritos a las patrullas y el corazón me duele por la forma en la que se ha dado todo, jamás creí que una pasión prohibida podría desatar este infierno, pero después de todo, también comprendo que este infierno venía ardiendo desde hace muchos años por culpa de mentes malvados y egoístas.
—Esa mierda se acabó— me refugio en el cuerpo grande que tanto amó— dime qué estás bien por favor.
—¿E