Estoy cruzada de brazos, mirando por la ventana, mientras mi hermana María me mira con enojo. Y si, el alfa, le arranco la cabeza a Carmina delante de todos.
Sacudo la cabeza para despejar mi mente de esa imagen pero aún no se va.
—¿Cómo es posible que hayas escogido muerte para esa mujer? —pregunta, su voz llena de incredulidad.
—Con escoger exilio hubieras estado bien —dice Mi hermano Gael interviniendo, su voz calmada. —. No había necesidad de llegar a ese extremo.
Me vuelvo hacia ellos, mi