La noche había caído, pero la ciudad seguía viva. Las luces de los rascacielos titilaban como estrellas atrapadas entre el concreto y el vidrio. Clara caminaba por las calles desiertas, sumida en sus pensamientos. El mensaje de Marcos aún resonaba en su mente, como un eco inquietante que no podía ignorar. "Tenemos que hablar. Hay más cosas que no sabes." Había algo en esas palabras que no podía dejar de darle vueltas. Algo más grande, más peligroso. Y lo peor de todo era que no tenía idea de lo