CAPÍTULO 68
— ¿Sí ? —dice, con cara de vergüenza.
— Yo también te amo. —Y sé que lo hago.
— ¿De verdad ? —pregunta, desconcertado.
— Sí —susurro.
Sus besos son suaves, no tan bruscos como antes. Pone todo su cariño en el beso, y me descubro sonriendo contra sus labios. Me muerde suavemente, pidiéndome permiso, y abro ligeramente los labios. Introduce su lengua con cuidado en mi boca y recorre la superficie de mis dientes. Su lengua masajea la mía, y no puedo evitar gemir fuerte dentro de su boc