CAPÍTULO 40**
— Sabes… — Empieza él.
— Cállate, Beck.
— Creo que debería contarles,
— No te atrevas.
— ¡¡ELLA ME LEVANTÓ A MÍ !!! ¡¡Ja !! — canta y se ríe en voz alta.
— ¡¡Beck !! ¿¡Cómo pudiste !? — grito, y él solo se ríe entre dientes.
— Está bien, tortolitos, vístanse y bajen para que nos preparemos para esta noche. — Asiento, y Emma cierra la puerta, pero la abre de nuevo. — Lo que quiero decir es que se vistan y no se distraigan. — Me río y paso por delante de Beck para entrar al vestidor