CAPÍTULO 36**
Ocasionalmente, una lágrima se escapa de la esquina de su ojo, y yo me detengo un momento para consolarla. Ella aprieta sus manos contra mi camisa cada vez que cambia la imagen. Un par de veces, aparece una nueva imagen y ella se aparta temblando incontrolablemente. Mi pobre princesa. Honestamente, me sorprende que siga viva, que haya sido lo suficientemente fuerte para soportar todo esto. No creo que yo hubiera podido.
Finalmente llegamos a la última imagen, la que yo había estad