Narrado por Aiden
El frío de la noche se filtraba por las rendijas de la cabaña, pero no era nada comparado con el hielo que sentía en mi interior. Anya yacía en la cama, su respiración apenas perceptible, su piel pálida como la luna que se asomaba tímidamente entre las nubes. Había sacrificado parte de su esencia para liberarme del abismo en el que Morgana me había sumido, y ahora su vida pendía de un hilo.
Me arrodillé a su lado, tomando su mano entre las mías. Un torrente de emociones me emb