Narrado por Anya
El aire del bosque estaba impregnado de un olor extraño: una mezcla de tierra húmeda, magia y algo que no podía identificar. Sostenía el pergamino en mis manos, incapaz de apartar los ojos de las palabras escritas con tinta oscura. Las frases eran como un eco distante, resonando en mi mente mientras intentaba descifrar su verdadero significado.
—¿Qué tan grave es? —preguntó Marcus, rompiendo el silencio.
Miré a Aiden, quien permanecía en silencio, sus ojos fijos en el pergamino