Narrado por Anya
A medida que las palabras fluían, una visión se formó en mi mente: vi a nuestro hijo, aún en gestación, envuelto en una esfera de energía brillante, creciendo y transformándose en un ser que uniría lo humano y lo divino. La imagen me llenó de una emoción indescriptible; era como si la promesa de una nueva vida se materializara ante mis ojos, no solo como un símbolo de esperanza, sino como la prueba de que incluso en los momentos más oscuros, la luz podía prevalecer.
El ritual