—¡Felicidades señora Yi! Vamos señorita Evi-Yi, la ayudaré a cambiarse para la cena, esta noche seguramente hay mucho que festejar en esta casa — dije y tomé del brazo a la chica para llevarla conmigo y salir de ahí con la cabeza en alto y tratando de que las lágrimas no corrieran por mis mejillas.
Yo sabía que eso iba a suceder en cualquier momento, ellos llevaban ya un matrimonio normal, siempre que Seung-Yi dormía en la mansión se quedaba en la habitación de Eun-Ji y ella al día siguiente am