—¡Señor! Lo siento, yo… — Balbuceó Dong-Yul empujándome al darse cuenta de que no era su amante a quien había besado y que ella lo miraba con furia.
—Dong-Yul, entiendo que quieras pasar tiempo con tu esposa y ya no están en horario de trabajo, así que pueden hacer lo que quieran, no tienes que justificarte.
—¿Mi esposa? — Preguntó el jardinero confundido por la afirmación de su amo.
—No te preocupes Dong-Yul, mi esposo ya está enterado que me pediste que le diera trabajo a tu esposa Eun-Ji, co