Agaché la mirada porque me moría de vergüenza, no tenía ningún argumento para negar su acusación, en realidad era una ladrona, había robado las joyas de su esposa y fui atrapada tratando de escapar.
—Así que eres una pequeña ladronzuela. ¿Pretendías huir de mí? ¿Será que estás tratando de ocultar que todavía estás embarazada? ¿Me mentiste cuando dijiste que habías perdido al bebé?
—No, no mentí, no estoy embarazada. ¡Lo juro! — Dije sin levantar la mirada para que no leyera la verdad en mis ojo