106. La manada de las raíces.
El aire temblaba. No como tiembla el miedo, sino como tiembla la memoria cuando vuelve. Los árboles se inclinaban, el cielo parecía desgarrarse y el suelo respiraba, exhalando un vapor oscuro que olía a tiempo detenido.
Rita mantenía sus labios sobre los de Luke. No era un gesto romántico. Era un pacto. Un conjuro. El encuentro de dos naturalezas desbordadas: la de él, lobo nacido del dolor, y la de ella, humana encendida por un linaje olvidado.
Cuando se separaron, el mundo no era igual.
Luke