101. Lo siento en los huesos.
Natan da el primer paso.
Un gruñido brota de su garganta mientras su forma se distorsiona. Huesos que crujen, músculos que se expanden, garras que desgarran el aire. Se transforma con la facilidad de quien lleva demasiado tiempo al borde de la violencia. Su cuerpo de lobo, oscuro como el hollín, crece ante nosotros como una sombra preñada de muerte.
Pero no doy un paso atrás.
No esta vez.
Mi transformación llega más lento. Todavía me arde la fiebre, el cuerpo entumecido, las heridas recientes r