Llegaron en la casa y aparcaron el auto en el patio. Afortunadamente todos se habían marchado y solo se habían quedado los asistentes para poner en orden el lugar. Sin embargo, junto a la puerta principal vieron a April, estaba sentada en una de las sillas, parecía esperar algo, o a alguien. Henry resopló.
―Deberías hablar con ella. ―le dijo su protegida. ―Necesita una explicación, solo de esa forma podrá dejarte tranquilo. ―le tomó de la mano. ―Todo irá bien.
―Supongo que tienes toda la razón.