Capítulo 33

Después de cenar, Emma se había metido bajo el edredón y se había quedado de vista hacia el escritorio donde estaba sentado Henry trabajando con su computadora. Una de las mejores vistas que había tenido en mucho tiempo. Se había acostado con aquel hombre, el hombre más hermoso que había conocido, y que resultaba ser aparte de atento un romántico, sintió mariposas en el estómago. Parecía todo tan irreal, debía de estar soñando.

Le había confesado que estaba enamorada de él, bueno, él se lo habí
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