Cuando Emma entró en la habitación, Henry se quedó a solas Félix, George había decidido salir de allí, al parecer no aguantaba ver a la pareja, pero teniendo en cuenta que trabajaban en la misma compañía, iba a tener que aguantarse. Marta estaba de pie junto al sofá en silencio.
―Así que te va lo de intimidar y lastimar a mujeres indefensas―le enfrentó Henry, él se encogió de hombros.
―No sé de qué me estás hablando. Pero tengo curiosidad ¿qué se siente acostarse con una virgen de veinticinco a