Respirando con un corazón roto.
A la mañana siguiente Kate se levantó temprano, fue al pasillo, se arrodilló frente a sus cosas y recogió lo más necesario, entre lágrimas, tomó la ropa que usaría por una semana, bajó a la habitación de Lucca a ver a Ara, que se había sentido mal por su embarazo.
¡Kate! Que fueron los gritos de anoche.
Tranquila, no pasa nada, simplemente el amor no dura para siempre, ¿tienes una maleta?
¿Te irás?
No puedo estar en un lugar donde no me quieren.
Pero Bastien te adora.
No, ya no, ahora le doy as