Diablo 👿
Ella se quedó callada después de aquellas palabras, pero yo sabía que tenía algo atragantado en la garganta. Y yo también. Pero no iba a ser ahora que íbamos a desenvolver lo que sentimos. Si es que esa mierda tiene nombre.
Estacioné el coche cerca de la oficina, lo dejé encendido.
—Vamos a almorzar —dije yo.
—¿Almorzar? —ella me miró con la ceja arqueada, como si estuviera segura de que estaba bromeando. —No voy así, no. Va a estar toda tu familia allí. Estoy con esta ropa que más mu