Luna
Desperté con el cuerpo dolorido de una manera buena. ¿Sabes ese cansancio que viene después de una noche que no olvidas? Era exactamente eso. Lo primero que sentí fue la piel caliente pegada a la mía, su brazo pesado envolviendo mi cintura, atrapándome como si fuera a escaparme en cualquier momento.
Abrí los ojos despacio, las pestañas aún pesadas de sueño. La luz del día ya entraba por la rendija de la ventana, dibujando un rombo amarillo en el suelo de la habitación. La casa estaba silen