La cama estaba manchada de sangre, el teléfono de Anya estaba en el suelo y la alcoba apestaba a nicotina.
Katherina cogió el teléfono de Anya, deslizó su dedo sobre la pantalla trazando el patrón que lo desbloqueaba: un cuadrado; un simple y descomplicado cuadrado. Podría decirse que el patrón de desbloqueo de su celular era lo único descomplicado con Anya. Al desbloquearse, lo primero que apareció en pantalla fue una foto que Katherina reconoció de inmediato. Eran ella y Mía en la cita que ha