La profecía del Lobo Heredero al Trono
La profecía del Lobo Heredero al Trono
Por: camivalenzuelita
Prefacio

La noche en que la Luna sangró, el pantano comenzó a transformarse.

El agua, siempre espesa y silenciosa, se agitó sin que el viento la tocara. Las raíces de los milenarios árboles temblaron bajo la tierra húmeda y las luciérnagas se apagaron una a una, como si algo hubiera despertado.

La vieja bruja alzó el rostro hacia el cielo estrellado y, cuando el primer hilo rojo manchó la Luna, su cabello blanco empezó a moverse con mayor ímpetu contra el viento.

—Ya es tarde —murmuró.

El círculo de piedras estaba manchado de ceniza y huesos antiguos. Cráneos de animales reposaban mirando al cielo, testigos de rituales pasados. El fuego crecía bajo un caldero, donde el agua del pantano hervía con un sonido regular, como el palpitar de un corazón.

La bruja introdujo la mano en la bolsa de cuero que descansaba en medio del círculo. Sacó un puñado de sal negra, polvo de huesos humanos y un colmillo de los antepasados de la manada original.

Cada elemento cayó al agua con un sonido seco.

Y el pantano respondió.

Un aullido lejano quebró el silencio.

Luego otro.

No eran iguales ni venían del mismo punto, pero se superpusieron, como si el mundo hubiera contenido el aliento y lo hubiera soltado de golpe. Como si dos energías opuestas hubieran colisionado.

La bruja cerró los ojos.

La visión la golpeó sin darle respiro, como si los espíritus no pudieran aguantar un segundo más sin mostrarle el futuro. El destino de las manadas ardía ante sus ojos.

Vio fuego devorando símbolos antiguos, tronos agrietados, sangre cayendo sobre hojas oscuras y secas. Vio un niño envuelto en llanto, nacido bajo un cielo teñido de rojo, mientras el agua se agitaba sola y la tierra reclamaba su nombre.

Cayó de rodillas.

—Equilibrio… —susurró, con la voz rota—. Siempre exiges equilibrio.

El fuego se alzó de pronto, más alto, más violento. Las sombras danzaron entre los árboles retorcidos. La bruja tomó el cuchillo del ritual y se cortó la palma sin dudar. La sangre cayó en el caldero y el agua hirvió con furia.

Entonces habló.

Con su propia verdad.

Con la verdad que los espíritus le habían hecho ver.

No para los lobos ni para las manadas.

Le habló a la Luna.

—Cuando la Luna sangre sobre el cielo y el pantano despierte sin viento… nacerá el heredero del equilibrio.

El aire se volvió denso. El pantano, fiel a ella, la escuchó.

—Hijo de la traición, criado lejos de su sangre, será Alfa por linaje… pero no por voluntad.

El fuego se inclinó hacia ella, como si quisiera oír mejor, como si quisiera fundirse con su sangre.

—En la noche teñida de rojo, la bestia despertará y su poder hará temblar a los tronos.

La bruja tragó saliva. Sus manos temblaban.

—El equilibrio exige un precio.

El aullido volvió a escucharse. Esta vez, más cerca.

—El heredero no caminará solo… aunque crea que así lo hace.

La Luna, completamente roja, iluminó el círculo con una luz cruel.

—Si huye, la noche reclamará a los alfas. Si se mantiene en pie, la Luna volverá a callar.

Entonces el fuego se extinguió de golpe, como si nada hubiera ocurrido.

El pantano recuperó su quietud.

Cuando la profecía terminó, la bruja miró al suelo, con la palma sangrante y el corazón pesado. Sabía que ya había sido lanzada al mundo. Sabía también que sería malinterpretada. Siempre lo eran.

A lo lejos, entre los árboles, una loba observaba en silencio.

SE PROHIBE CUALQUIER DISTRIBUCIÓN FUERA DE LA PLATAFORMA. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS,

Y en su vientre, una promesa se selló.

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