El viaje de regreso al norte fue largo.
Demasiado largo.
Mis patas apenas sentían el suelo bajo ellas mientras los lobos de la manada del sur me escoltaban entre los árboles. No necesitaban encadenarme, pues sabían que no tenía intención de huir.
No mientras Nalire estuviera allí.
Cada paso que daba alejándome de su territorio era una punzada en el pecho.
No sabía qué harían con ella cuando descubrieran la verdad. No sabía si la bruja había logrado detenerlos… o si simplemente había retrasado l