No estaba acostumbrada a esperar.
No de esta forma, quieta, sin intervenir, sin tomar el control de la situación. Pero el mundo humano funcionaba distinto a lo que era en el pantano, y si quería llegar a Gamaliel sin levantar sospechas innecesarias, tenía que adaptarme.
Tenía que parecer una persona normal.
Aun así, no me gustaba la idea.
Me detuve frente al edificio de su empresa y lo observé durante unos segundos.
Demasiado vidrio, demasiada luz, demasiada gente que caminaba sin prestar ate