No elegí este destino.
Pero tampoco podía huir de él.
Desde que la bruja lo dijo, esas palabras no dejaron de perseguirme: la última de mi linaje, la única capaz de encontrarlo. Como si mi existencia entera hubiera sido reducida a una sola misión.
Avancé sin detenerme, dejando que el viento helado golpeara mi rostro mientras el bosque del norte quedaba cada vez más atrás. Había crecido entre lobos grises, como todos los de mi manada. Mis padres lo eran y mi sangre venía de ellos.
Y aun así… yo