82. Dos ciegos
Clara
Prometido….
Aún no puedo creer que haya aceptado esto. Que haya vuelto a firmar un contrato con el diablo Roth y esta vez por voluntad propia.
Pero tampoco es que me sobren las alternativas.
Tomando un respiro me obligo a no estremecerme ante el mote y me centro en el hombre al lado mío.
Pongo los ojos en blanco, mirándolo con total exasperación.
—Porque tú vas a decirme que no a todo lo que salga de mi boca —le espeto, cruzándome de brazos—. Así que prefiero ahorrarme la discusión.
Vuel