119. Son novios
Maximiliano
—Confío en ti —dice en un murmullo casi inaudible.
El impacto de su confesión me genera un vacío en el estómago. Siento que toda mi estructura lógica se derrumba. Sin poder contenerme, empiezo a deslizar mis manos lentamente hacia arriba, subiendo por su torso y recorriendo sus brazos con suavidad.
Puedo percibir perfectamente cómo tiembla de pies a cabeza bajo mi toque, una vibración sutil que me enciende las alarmas. Ella me observa con confusión, atrapada en la misma electricida