105. No eres el villano
Maximiliano
Clara niega con la cabeza contra mi hombro, aferrándose a mi espalda con sus dedos delgados. Su voz sale rota, cargada de una desesperanza que me enfurece y me entristece al mismo tiempo.
—No lo estoy.. no estoy bien y... no importa si dices que nos cuidarás ahora —solloza, con el cuerpo sacudido por los hipos—. Ya... ya me rompieron todo lo que podían hacerlo. Ya es tarde.
Esas palabras encienden una chispa de rabia en mi sistema. No voy a permitir que hable de sí misma como si fue