104. Estoy aquí
Maximilino
Doy vueltas en la cama, con las sábanas enredadas en las piernas y los ojos clavados en el techo de mi habitación. La oscuridad de la madrugada no me da tregua. Por más que intento cerrar los ojos, la maldita voz de Matías resuena en mi cabeza una y otra vez. “El monstruo es papá”.
Me paso una mano por el rostro, frustrado, sintiendo la mandíbula tensa. Ha pasado tan poco tiempo desde que me reencontré con Clara Soler, pero mi mundo entero parece haber dado un vuelco violento. Ella l