〚KATERINE〛
El sábado comienza antes de que pueda despertarme por completo. La mañana apenas roza el horizonte y ya siento la presión del día que se avecina. No hay clases, pero la gala de esta noche no me deja tregua. Mi alarma vibra con un recordatorio: el auto llegará en veinte minutos. Respiro hondo, intentando calmar la ansiedad que se arremolina en mi pecho.
El auto llega puntual, negro, imponente, con los cristales tintados que me protegen y me aíslan a la vez. Siento decena de ojos fijos