Mundo ficciónIniciar sesiónHumberto se rió al escucharme y siguió contándome todo lo que había visto mientras seguía a Alessia. La había visto llevar a todos a comprar unos baratísimos teléfonos en una tienda de mala muerte.
—¡Baratísimos! ¿Mi Alessia? ¿Estás seguro de que estás hablando de mi hija y no te equivocaste? —pregunté ahora sin poder creer eso. No la creía c






