Mundo ficciónIniciar sesiónEscuchaba el alboroto de mi hija Filomena sintiendo algo de pena. La había hecho vivir en las peores condiciones en Sutera. Jamás la dejé salir ni la llevé a la ciudad por miedo a que me reconocieran y le hicieran daño. Pude irme a otro país y dejar todo atrás, pero la muerte sin resolver de toda mi familia me tenía aferrado a Italia. Tenía que saber.
—Tienes razón, Filo, y la renta no es tan






