Mundo ficciónIniciar sesiónLUCILA:
En casa de los Minetti habíamos preparado una pequeña fiesta para Kenet, aunque todos estábamos muy tristes porque era Alessia la que siempre la hacía. En mi cuarto de computación seguía empeñada en dar con ella sin resultado alguno.
—Deja eso amor y vamos —me llamó Damián—. Ya te dije que conozco a Alessandro. No va a pasar más de tres meses sin ir por ella.—¿Lo cree






