—¿Creen que este me quede bien? —preguntó Nicole por quinta vez.
Llevábamos ya tres horas en la boutique. Las cuatro estaban emocionadas desde que vieron todas las prendas disponibles. Por supuesto, eran de la más alta calidad y prestigio; solía venir a esta tienda con mi madre cuando necesitábamos vestidos para algún evento entre mafias.
—Si decimos que sí, ¿nos podremos ir de inmediato? —rogué, apoyando la cabeza en el sofá.
—Tú ni te quejes, ni siquiera has elegido un vestido.
Esbocé una mue