Capítulo 21 — El juego de las confesiones
La nieve había cesado hacia el mediodía, pero ellos permanecieron en la cama.
Nadie pronunció la palabra "Luna". Nadie habló de regresar a sus respectivas habitaciones. Las pieles eran cálidas, sus cuerpos entrelazados, y algo se había anudado entre ellos durante la tormenta — algo frágil e irreversible.
Fue Elena quien rompió el silencio.
— Quiero jugar a un juego —dijo.
Cassian, recostado contra la cabecera de la cama, abrió un ojo. Julian, tumbado bo