Capítulo 20 – Calor animal
Elena emergió del sueño como quien sube a la superficie de un agua tibia.
Sus ojos se abrieron lentamente. La habitación estaba gris —la nieve seguía cayendo, bloqueando la luz del día. El fuego se había debilitado, pero el calor, en cambio, era intenso. Demasiado intenso.
Se dio cuenta de por qué.
Su espalda presionaba el torso de Julian. Su vientre se pegaba al de Cassian. Sus piernas estaban entrelazadas con las de ellos, sus brazos atrapados entre dos hombros. Est