Capítulo 22 — Primera vez a tres (1)
El juego de las confesiones había dejado un vacío.
Un vacío cálido, húmedo, que nada más que su piel podría llenar. Elena lo sentía entre sus muslos, en su garganta apretada, en la punta de sus dedos que temblaban sobre los muslos desnudos de los hermanos.
— No quiero esperar más —dijo.
Su voz era ronca, diferente. Una voz que no se conocía.
— ¿Qué quieres, Elena? —preguntó Cassian—. Dilo. Claro.
— Quiero que me tomen. Los dos. Ahora.
Julian inspiró. Cassian