Alaric
—Mis alfas, mis súbditos... ¿Recuerdan la última vez que nos vimos? —dejé que mi voz resonara en las mazmorras—. Cómo me recriminaban, cómo insistían en decirme lo que debía hacer. ¿No lo recuerdan? ¿O el tiempo aquí, en las mazmorras de mi castillo, les ha hecho olvidar? Llamaron a sus manadas a sus seguidores, crearon un caos fuera del castillo.
—Están tan callados, señores, que no los reconozco.
El pedido de ese vampiro desgraciado me había debilitado, pero ahora estaba en mi hogar. E