Fabrizio
No puedo recordar cuántos días o noches han pasado desde que caí en este pueblo hechizado. La línea entre realidad y sueño se ha desdibujado tanto que apenas puedo confiar en mi propia percepción. Siempre la misma imagen: Margarita. O lo que parece ser ella. Me acerco, la toco, intento hablarle… y todo se desvanece en una bruma insoportable. Luego despierto, el sol colándose débilmente entre las ventanas sucias, el mismo pueblo polvoriento, el mismo día repitiéndose. Un infierno diseñad